acuerdo amistoso cliente entidad de crédito

Acuerdo amistoso entre cliente y entidad de crédito

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La economía española lleva ya unos meses dando signos esperanzadores de consolidación y recuperación económica, a merced de diferentes medidas que se van tomando, las cuales van poco a poco surtiendo un efecto beneficioso para la sociedad del país, empresas, autónomos y diferentes instituciones. Todo ello, sin llegar a olvidar la capacidad que se ha tenido en todo momento para sobreponerse ante las dificultades que ha supuesto la grave crisis sanitaria sufrida., sin que quepa duda del gran papel que ha tenido el procedimiento de Segunda Oportunidad para aquellos que se han visto incapaces de pagar sus deudas.

 

Antes  de desarrollar el caso de éxito obtenido, es importante aclarar que aunque se cumplan los requisitos para poder acogerse a este procedimiento -los cuales ya se han visto en anteriores noticias- no siempre es conveniente acogerse a él, como veremos a continuación.

 

En este caso, el cliente disponía como único activo su vivienda, percibiendo un subsidio por desempleo de 800 € mensuales, a su vez disponía de tres deudas con tres entidades de crédito diferentes, de las cuales dos se encontraban al corriente de pago, sin embargo, la tercera que se le hacía muy difícil afrontar dejó de pagarla y por consiguiente, comenzaron las continuas llamadas, correos y SMS de la entidad reclamándoles 5.000 € que debía.

 

Llegado este punto, el cliente se había informado sobre el procedimiento de Segunda Oportunidad, y por lo tanto sabía que existía una ley consistente en el perdón de las deudas. No obstante, como ya se ha dicho en otras noticias y resulta necesario resaltar, esta ley perdona aquellas deudas que no se puedan pagar por falta de medios, es por ello que de antemano el Procedimiento de Segunda Oportunidad no es la mejor opción para el cliente, a la vista de que sí tiene medios con los que afrontar el pago de la deuda, en este caso dispone de la vivienda, la cual no deja de ser un gran activo.

 

De forma simplificada, sí el cliente se hubiese acogido a este procedimiento, es posible que hubiese perdido su vivienda, en tanto que se hubiera incluido en el Plan de Liquidación, lo cual implica su venta/subasta para que con el dinero que se obtenga se paguen las tres deudas que tenía. Ello es así en tanto que el valor de la vivienda era similar al de las deudas, de forma que en la gran mayoría de los casos la vivienda no se pierde debido a que el valor de la vivienda es mucho mayor al valor de las deudas, y por lo tanto el juez considera oportuno que no se pierda la vivienda por deber cantidades no tan altas, intentando que se liquiden otros bienes (por ejemplo un vehículo).

 

Finalmente, al no ser conveniente esta ley dadas las circunstancias, el equipo de abogados consiguió ponerse en contacto con las entidades de crédito llegando a diferentes acuerdos amistosos, es decir, se pudieron reestablecer las cuotas que el cliente pagaba, siendo estas más asequibles, permitiéndole su pago de forma más cómoda.  Dicho esto, es primordial estudiar todas las vías posibles, dejándose asesorar por expertos en la materia, permitiendo ofrecer distintas opciones para poder abordar correctame

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